Hay una metáfora visual que me vino a la mente el otro día analizando perfiles junior en LinkedIn: la piedra que rebota sobre el agua.
Ya sabes a qué me refiero. Tiras una piedra plana con fuerza y esta toca la superficie, rebota, avanza un metro, vuelve a tocar, rebota de nuevo… y así hasta que se hunde.
El problema es que muchos profesionales que están empezando tratan su Currículum Vitae exactamente así. Seis meses en una startup, cinco meses en una consultora, otros seis en una agencia. Tocan la superficie, hacen un poco de ruido y saltan al siguiente destino.
Si estás empezando en el mundo laboral, tengo que serte franco: eso no es una estrategia, es una señal de alarma.
Hoy vamos a hablar de por qué la profundidad supera a la velocidad y por qué, si quieres jugar en las grandes ligas mañana, necesitas dejar de rebotar hoy.
El problema del “Turista Laboral”
En el mundo de la tecnología y el marketing digital, se ha puesto de moda el Job Hopping (saltar de trabajo cada poco tiempo) como método para inflar el salario rápidamente. Y sí, matemáticamente funciona a corto plazo.
Pero cuando un reclutador de una empresa top (esas en las que realmente quieres hacer carrera) ve un historial lleno de estancias de 6 meses, no ve “dinamismo”. Ve tres cosas negativas:
- Falta de compromiso: “Si le contrato, ¿me dejará tirado en cuanto le ofrezcan 500€ más en otro lado?”
- Baja rentabilidad: Un empleado tarda unos 3-6 meses en ser totalmente productivo. Si te vas a los 6 meses, la empresa ha perdido dinero contigo.
- Superficialidad: En 6 meses aprendes a usar las herramientas, pero no aprendes a resolver problemas complejos ni ves las consecuencias a largo plazo de tus decisiones.
Profundidad vs. Superficialidad
Aquí es donde entra tu metáfora. La piedra que rebota solo toca la tensión superficial del agua. Nunca llega al fondo.
Cuando te quedas un tiempo prudencial en una empresa (digamos, de 18 meses a 3 años), ocurre la magia:
- Vives ciclos completos: Ves nacer un proyecto, lo ves crecer y, lo más importante, lo ves fallar o tener éxito. Esa experiencia es impagable.
- Generas confianza: Te conviertes en un referente interno. Aprendes a navegar la política de la empresa y a gestionar equipos.
- Construyes un legado: Puedes decir “Yo construí esto”, en lugar de “Yo estuve allí cuando estaban construyendo esto”.
Nota: No estoy diciendo que te cases con tu primera empresa para toda la vida. Estoy diciendo que, para ser un experto, necesitas tiempo de cocción.
¿Cuánto tiempo es “suficiente”?
No hay una regla escrita en piedra, pero en un perfil junior/mid, los reclutadores suelen buscar patrones de estabilidad.
- Menos de 1 año: Se considera un “salto”. Si tienes uno, no pasa nada (un error lo tiene cualquiera). Si tienes tres seguidos, eres una piedra rebotando.
- De 18 a 24 meses: Es el “punto dulce” para perfiles junior. Has tenido tiempo de aprender, aportar y cerrar un ciclo.
- Más de 3-4 años: Demuestra lealtad y capacidad de evolución dentro de una misma estructura.
Si tu objetivo es entrar en una gran corporación el día de mañana, quieren saber que eres una inversión segura, no una apuesta de riesgo.
La excepción: Cuándo SÍ debes saltar
Sería irresponsable decirte que te quedes en cualquier sitio solo por “limpiar” tu CV. Hay momentos donde rebotar es necesario:
- Ambiente tóxico: Tu salud mental va primero. Siempre.
- Estancamiento total: Si en 12 meses no has aprendido nada nuevo y no hay plan de carrera.
- Promesas incumplidas: Si te vendieron un puesto de gestión y estás sirviendo cafés.
Pero si el trabajo es decente y estás aprendiendo, resiste la tentación de saltar a la primera oferta. La paciencia paga dividendos compuestos en tu reputación.
Conclusión: Sé el ancla, no la piedra
Tu carrera es una maratón, no un sprint de 100 metros.
Tener un CV sólido, con estancias que demuestren que eres capaz de comprometerte, resolver problemas y madurar dentro de una organización, es lo que te abrirá las puertas de los despachos importantes en el futuro.
No tengas miedo a echar raíces. Al final, las piedras que rebotan acaban hundiéndose igual, pero las que se asientan construyen cimientos.
Y tú, ¿has sentido la tentación de cambiar de trabajo solo por “novedad” o prefieres la estabilidad para aprender a fondo? Te leo en los comentarios.