Germán Mallo

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Germán Mallo
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El problema no es que te falte tiempo, es que te sobran ideas

18/12/2025

Son las 11 de la noche. Llevas todo el día entre la universidad y el trabajo, y justo cuando deberías desconectar, aparece Esa Idea.

Ya sabes cuál. Esa idea que “solo” te tomaría 3 meses desarrollar para sacar un MVP. Esa idea que visualizas perfecta, escalable y necesaria. El problema es que esa idea llega cuando ya tienes otra en marcha, dos a medio acabar y una lista de tareas pendientes que parece no tener fin.

Si tienes un perfil inquieto, creativo o emprendedor, seguro que conoces esa sensación de urgencia constante. La sensación de que tienes que ejecutar todas las oportunidades ahora o desaparecerán para siempre.

Hoy quiero compartir una reflexión sobre esa ansiedad por construir, el peligro de dispersarse y una verdad matemática que a veces olvidamos a los veintipocos años: tenemos toda la vida por delante.

La trampa del “Serial Starter”

A los 20, 21 o 22 años, vivimos con el acelerador pisado a fondo. Estamos bombardeados por historias de éxito de gente insultantemente joven y sentimos que, si no hemos montado nuestro imperio antes de graduarnos, vamos tarde.

Esto genera un ciclo peligroso:

  1. Tienes una idea brillante.
  2. Empiezas con una motivación del 200%.
  3. A las tres semanas, surge otra idea mejor.
  4. La primera idea pierde el brillo de la novedad (“Shiny Object Syndrome“).
  5. Saltas a la segunda.
  6. Resultado: Tienes 5 repositorios de GitHub iniciados y ningún proyecto lanzado.

Tener capacidad para generar ideas es un don, pero intentar ejecutarlas todas a la vez es una condena. Querer abarcarlo todo (carrera, trabajo, 3 side-projects) suele acabar en el mismo destino: el burnout y la parálisis por análisis.

El poder del “Largo Plazo”

Hace poco tuve un momento de lucidez entre tanto ruido mental. Me di cuenta de que la prisa es, en realidad, una falta de perspectiva.

Piénsalo fríamente: si tienes 21 años, te quedan (estadísticamente y siendo pesimistas) 40 o 50 años de carrera profesional productiva.

No necesitas construir todos tus proyectos en 2024.
No necesitas validar todas tus hipótesis este semestre.

Si tienes una idea increíble para un SaaS, una app o un blog, anótala. Si es buena hoy, seguirá siendo buena (o habrá evolucionado) dentro de un año.

Entender que tienes tiempo no significa volverse perezoso, significa volverse estratégico. Significa darte el permiso de decir: “Esta idea es brutal, pero no es para mi Yo de ahora. Es para mi Yo de dentro de dos años”.

Cómo gestionar el tsunami de ideas (sin perder la cabeza)

Para no sentir que estás “matando” tus sueños, necesitas un sistema. Aquí está lo que me funciona para mantener la cordura y el foco:

1. El “Backlog de Someday/Maybe”

No confíes en tu memoria, pero tampoco dejes que una idea te distraiga de tu objetivo actual. Crea una página en Notion o una nota en tu móvil titulada “Nevera de Ideas”.
Cuando se te ocurra ese MVP genial, escríbelo. Detállalo todo lo que quieras. Sácalo de tu cabeza y déjalo ahí. Tu cerebro se calmará al saber que la idea está guardada y segura.

2. La regla del “Uno a la vez”

Comprométete a terminar (o descartar oficialmente) un proyecto antes de empezar el siguiente.
¿Quieres hacer ese MVP de 3 meses? Perfecto. Pero es ese y nada más (aparte de tus obligaciones base como estudios/trabajo). Si quieres empezar otro, primero tienes que lanzar o matar el anterior.

3. Valida antes de picar código

A veces nos enamoramos de la construcción, no de la solución. Antes de comprometerte a esos “3 meses de desarrollo”, gasta 3 días en validar si alguien realmente lo quiere. A menudo, descubrirás que la idea no era tan buena, y te ahorrarás 89 días de trabajo.

Conclusión: Juega a juegos infinitos

La vida no es un sprint de 100 metros donde gana quien llega antes a la meta de los 30 años con más proyectos lanzados. Es una maratón.

Tener demasiados proyectos a la vez diluye tu energía. Si repartes tu 100% de esfuerzo entre 5 proyectos, cada uno recibe un 20%. Con un 20% de esfuerzo, es imposible competir contra alguien que está poniendo su 100% en una sola cosa.

Relájate. Respira. Tienes talento, tienes ganas y, lo más importante, tienes tiempo. Elige una cosa, hácela épica, y luego pasa a la siguiente. El mundo seguirá ahí esperando tu próxima gran idea.


¿Y tú? ¿Cuántos proyectos tienes ahora mismo en el “cementerio” de ideas empezadas?

Posted in Reflexión
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