Germán Mallo

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Germán Mallo
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El peligro de automatizarlo todo y la “Regla del 90%”

16/12/2025

Vivimos en la edad de oro del “hazlo una vez, ejecútalo mil veces”. Herramientas como Make, Zapier y la omnipresente IA nos venden un sueño seductor: configurar un sistema y desaparecer mientras el dinero (o el tráfico) entra solo.

Pero tengo malas noticias: la automatización al 100% es una trampa.

Si delegas el criterio a una máquina, no estás escalando tu negocio; estás escalando tus errores. Y lo que es peor, estás eliminando lo único que te diferencia de un script de Python: tu humanidad y tu juicio.

Hoy vamos a hablar de por qué obsesionarse con el “piloto automático” es peligroso y por qué deberías adoptar la filosofía del 90% automático.

La falacia del “Set and Forget”

El mayor error de productividad que veo hoy en día es tratar la automatización como un interruptor de “apagado” para el cerebro.

Cuando automatizas un proceso al 100% sin supervisión (especialmente si implica comunicación con clientes o creación de contenido), te expones a tres riesgos fatales:

  1. El Valle Inquietante (Uncanny Valley): Tus correos o posts suenan casi humanos, pero hay algo raro. Una frase fuera de tono, una falta de contexto. El lector lo nota, siente rechazo y tu marca personal se desploma.
  2. Multiplicación de errores: Si tienes un error en un proceso manual, afectas a un cliente. Si tienes un error en un loop de automatización, puedes enviar el email incorrecto a 5.000 personas en 30 segundos.
  3. Pérdida de Feedback: Al no tocar el proceso, dejas de entenderlo. Pierdes la sensibilidad de lo que tu cliente realmente necesita hoy, porque estás basando tu negocio en reglas que configuraste hace seis meses.

La Regla del 90% Automático (Human-in-the-loop)

La solución no es volver al trabajo manual y picar piedra. La solución es la metodología del 90/10.

La premisa es simple: Deja que los robots hagan el trabajo pesado (recolectar datos, formatear, clasificar, redactar borradores), pero nunca dejes que publiquen o envíen sin que un humano ponga el 10% final.

Ese 10% es donde reside el valor. Es el control de calidad. Es el “alma”.

Cómo se ve esto en la práctica

Vamos a aterrizarlo con ejemplos reales de cómo aplicar este 90% automático vs. el desastre del 100%.

1. Creación de Contenido y SEO

  • Enfoque 100% (Peligroso): Conectas RSS a ChatGPT y este a WordPress. Se publican 5 artículos diarios automáticamente.
    • Resultado: Google te penaliza por contenido basura, alucinas datos y tu audiencia se da cuenta de que no hay nadie al volante.
  • Enfoque 90% (Ganador): La IA busca tendencias, genera la estructura y redacta un primer borrador (90%). Tú entras, corriges el tono, añades una anécdota personal real y verificas los datos (10%).
    • Resultado: Publicas el triple de rápido, pero con calidad de autor.

2. Prospección en LinkedIn o Email (Outreach)

  • Enfoque 100% (Spam): Un bot envía mensajes genéricos a cualquiera que cumpla un filtro. “Hola {Name}, me encanta tu perfil…”.
    • Resultado: Te bloquean, quemas tu dominio y pareces desesperado.
  • Enfoque 90% (Eficaz): El sistema identifica al lead, extrae sus últimos posts y redacta un borrador de mensaje basado en su actividad reciente. Tú lees el borrador, ajustas una frase para que sea genuina y le das a “Enviar”.

El 10% final es tu ventaja competitiva

En un mundo donde todos tienen acceso a las mismas herramientas (GPT-4, Claude, Make), la automatización es una commodity. Ya no es una ventaja competitiva por sí misma.

Lo que no se puede automatizar es:

  • La empatía real.
  • El contexto cultural del momento.
  • El humor sutil.
  • La estrategia a largo plazo.

Si automatizas todo, te conviertes en una commodity. Si usas la automatización para quitarte la “grasa” del trabajo y dedicas tu energía a ese 10% final, te conviertes en un francotirador.

Conclusión: Sé el piloto, no el pasajero

La tecnología debe ser tu exoesqueleto. Debe permitirte correr más rápido y levantar más peso, pero tú debes decidir dónde pisar.

Revisa tus flujos de trabajo hoy mismo. Si tienes procesos que se ejecutan sin que tú (o alguien de tu equipo) los mire jamás, ten cuidado. Probablemente estén degradando tu marca poco a poco.

Busca ese punto dulce: 90% máquina para la eficiencia, 10% humano para la excelencia.

Posted in IA, Reflexión, Technology
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